La promesa de la IA suena enorme, pero la realidad operativa es simple: si no hay límites, aparece el caos.
En Órbita usamos una idea práctica:
- La IA asiste (resume, propone, sugiere, clasifica).
- Las personas deciden (casos sensibles, excepciones, tono).
Tres límites que casi siempre valen la pena
1) Alcance claro
Define qué temas cubre y cuáles no. Si no tiene contexto, debe decirlo y escalar.
2) Escalamiento humano
Cuando hay ambigüedad, reclamo o “alto impacto”, el sistema tiene que pasar el caso a una persona con contexto y prioridad.
3) Señales de confianza
No basta con “respondió”. Queremos saber: ¿tenía información suficiente?, ¿cómo fue la experiencia?, ¿se resolvió?
La IA no es magia. Es una herramienta. Lo humano sigue siendo la capa de confianza.
Cierre
Si tu implementación se siente ruidosa, normalmente no falta “más IA”. Falta un diseño más claro.